Como ingeniero informático, observo con profunda preocupación la reciente decisión de la Junta Electoral Central (JEC) de validar la identificación de los ciudadanos en la jornada electoral mediante la simple exhibición de los datos en pantalla de la app MiDNI o miDGT y su posterior rectificación argumentando la inseguridad de la herramienta.
No se trata de cuestionar la legitimidad del proceso en su conjunto, sino de advertir sobre la apertura de brechas de seguridad en un sistema que, hasta ahora, se ha caracterizado por ser extremadamente garantista. Permitir que una representación visual en una pantalla móvil sustituya al documento físico o a una validación criptográfica en tiempo real es, desde un punto de vista técnico, una decisión de extrema gravedad.